#053
Jawaharlal Nehru
Primer Ministro
1947 - 1964
Jawaharlal Nehru desempeñó un papel central en la política internacional durante la Guerra Fría, destacándose como el principal defensor del movimiento de no alineación. Este enfoque surgió como una respuesta directa a las circunstancias geopolíticas de la época, marcadas por la polarización entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Tras la independencia de India en 1947, Nehru buscó consolidar la soberanía de su nación evitando involucrarse en los conflictos ideológicos y estratégicos que caracterizaban el enfrentamiento entre las dos superpotencias. En su lugar, promovió una política que se centraba en la autodeterminación, la cooperación Sur-Sur y la búsqueda de un equilibrio en el sistema internacional.
La política exterior de Nehru se basaba en varios principios clave, conocidos como el Panchsheel, que incluían el respeto mutuo por la soberanía, la no agresión, la no interferencia en los asuntos internos, la igualdad y el beneficio mutuo, así como la coexistencia pacífica. Estos principios no solo guiaron las relaciones exteriores de India, sino que también se convirtieron en una base ideológica para el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), fundado oficialmente en 1961. Aunque Nehru no vivió para ver la formalización del movimiento, su liderazgo fue crucial para establecer las bases de esta coalición.
La neutralidad activa promovida por Nehru no era simplemente un rechazo a la alineación con los bloques de la Guerra Fría, sino una afirmación de que los países recién descolonizados tenían derecho a establecer sus propias políticas independientes. Nehru defendía la idea de que la India y otras naciones en desarrollo podían jugar un papel de mediadores en el escenario global, promoviendo la paz y la cooperación en lugar de la confrontación. Esto se evidenció en su papel en conferencias como la de Bandung en 1955, que reunió a líderes de Asia y África para discutir la lucha contra el colonialismo y las dinámicas de la Guerra Fría.
Pese a sus ideales, Nehru enfrentó desafíos considerables. La guerra chino-india de 1962 supuso un golpe para su liderazgo y expuso las limitaciones de su enfoque. La no alineación también fue criticada por ser ambigua y, en algunos casos, pragmática hasta el punto de contradecir sus principios. India, bajo Nehru, aceptó ayuda militar tanto de Estados Unidos como de la Unión Soviética en diferentes momentos, lo que algunos interpretaron como una forma de alineación estratégica.
A pesar de estos retos, Nehru logró consolidar a India como un actor significativo en la política internacional y un símbolo de resistencia frente a la hegemonía de las superpotencias. Su legado fue crucial para dar forma al Movimiento de Países No Alineados y redefinir el papel de las naciones en desarrollo en un mundo dominado por la Guerra Fría.